labios.
Sí. Cuando lo llevaron al primer hospital, nos dijeron que había sido muy grave.
Necesitamos hacerle un escáner. Quiero descartar daño cerebral estructural. También quiero evaluar si esto puede estar relacionado con trauma severo posterior al accidente.
Wendy asintió de inmediato.
Hagan todo lo que tengan que hacer. Yo pagaré.
Su madre la miró con preocupación, porque sabía que Wendy ya había gastado mucho dinero en hospitales, medicamentos y traslados. Pero Wendy no pensaba en eso. Si tenía que vender lo que quedaba de su vida para recuperar a Kunle, lo haría.
El escáner se realizó ese mismo día. Mientras esperaban los resultados, Wendy caminaba por el pasillo como si sus piernas tuvieran voluntad propia. Su madre rezaba en silencio, moviendo los labios. A ratos Wendy se sentaba, pero enseguida se levantaba. No podía quedarse quieta.
Finalmente, el médico regresó con el informe.
La buena noticia es que no vemos daño cerebral permanente evidente en el estudio. Su cerebro está estructuralmente intacto. Sin embargo, su reacción puede estar relacionada con un trauma intenso por el accidente, el coma y el estrés físico que vivió. Vamos a iniciar tratamiento y observación.
Wendy cerró los ojos. No era la respuesta perfecta, pero era esperanza.
Doctor, yo solo quiero que vuelva a ser él.
Lo entiendo, respondió el médico. Pero debe prepararse para un proceso. La mente no siempre sana al ritmo que queremos. Algunas heridas no se ven en una radiografía.
Wendy miró a Kunle dormido y susurró:
Yo lo esperaré.
El médico la escuchó, pero fue cuidadoso.
Su amor es importante, señora Wendy. Pero también lo es su estabilidad. Usted no puede vivir dentro de este hospital. Nosotros nos encargaremos de su tratamiento. Usted debe descansar, trabajar, alimentarse y mantenerse fuerte.
No quiero dejarlo solo, dijo ella.
No estará solo. Estará con profesionales. Puede llamar para preguntar por él y venir cuando sea conveniente, pero no le recomiendo quedarse aquí todos los días. Su presencia, en esta etapa, puede alterarlo o agotarla a usted.
Wendy sintió que le pedían algo imposible. Había pasado semanas esperando que Kunle abriera los ojos. Ahora que estaba vivo, tenía que alejarse para que sanara. La vida estaba siendo cruel de una manera nueva.
Su madre le tomó la mano.
Hija, el doctor tiene razón.
Wendy la miró con ojos llenos de lágrimas.
¿Y si despierta y pregunta por mí?
Entonces le dirán que estás cuidando todo para cuando vuelva, respondió su madre.
Esa frase quedó flotando en la mente de Wendy.
Cuidando todo para cuando vuelva.
Después de mucha insistencia, Wendy aceptó salir del hospital. Antes de irse, se acercó a la cama de Kunle. Él seguía dormido. Ella le acomodó la sábana, tocó suavemente sus dedos y se inclinó cerca de su oído.
No te estoy abandonando. Solo estoy dejándote sanar. Vuelve a mí, Kunle. Por favor, vuelve.
Luego salió antes de arrepentirse.
En el camino a casa, su madre habló con una firmeza que solo tienen las mujeres que han sobrevivido a demasiadas tormentas.
Wendy, tienes que sostenerte. Tu esposo está enfermo, pero está vivo. Eso ya es una bendición. Ahora debes enfocarte en el trabajo que conseguiste. Esa oportunidad no llegó por casualidad. Usa ese empleo para reconstruir tu vida. Cuando Kunle regrese, que encuentre una casa mejor, una esposa más