sola.
Y aunque detrás de ellos no iba ninguna escolta, Inés supo que era verdad. Iba con la voz de su padre, con las pruebas que se negó a esconder, con el recuerdo de un círculo silencioso de motos y con una certeza nueva, sencilla y poderosa: el miedo cambia cuando alguien decide no obedecerlo.