Le Ordenaron Callar, Pero La Exmagistrada La Reconoció En La Cena

Y mientras leía la letra pequeña, entendí algo que me sostuvo más que cualquier perdón: mi familia me había llamado vergüenza porque no sabía qué hacer con una mujer que se negaba a callar.

Pero para alguien más, en el momento correcto, esa misma voz podía ser una puerta abierta.

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