La Anciana Del 4B Compraba Paquetes Para No Desaparecer

seguía descascarada. El edificio seguía sin ascensor. Las escaleras seguían cansando a cualquiera.

Pero ahora, cada vez que alguien subía y tocaba, ella no abría para recibir una caja.

Abría para recibir lo único que en realidad había estado pidiendo desde el principio.

Presencia.

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