Huyó Embarazada al Bosque y Encontró un Secreto Sangriento

bosque de niebla respiraba despacio. Ya no parecía un lugar para esconderse. Parecía un lugar que había guardado su nombre hasta que ella pudo pronunciarlo sin miedo.

—Sí —dijo, levantando a su hija en brazos—. Y aquí fue donde aprendimos que no todas las montañas se suben para huir. Algunas se suben para volver a nacer.

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