mesa había un florero con jazmines frescos y ninguna llave temblando sobre la madera.
Esa fue la primera noche, en muchos meses, en la que mi casa volvió a sentirse mía.
mesa había un florero con jazmines frescos y ninguna llave temblando sobre la madera.
Esa fue la primera noche, en muchos meses, en la que mi casa volvió a sentirse mía.