vivo. Un lugar que había resistido la mentira, la codicia y la sangre usada como chantaje.
Encendí las luces exteriores al anochecer. El mismo resplandor cálido cayó sobre las macetas nuevas, sobre el muro reparado, sobre la puerta con chapa nueva elegida por mí.
No era la casa que me habían intentado quitar.
Era la casa que, por fin, había aprendido a defender.