en el cajón vacío del clóset. Luego apoyé la mano sobre la madera y, por primera vez en muchos años, no sentí que me faltara familia. Sentí que me faltaba costumbre.
Y esa diferencia, descubrí entonces, podía parecerse mucho a la libertad.
en el cajón vacío del clóset. Luego apoyé la mano sobre la madera y, por primera vez en muchos años, no sentí que me faltara familia. Sentí que me faltaba costumbre.
Y esa diferencia, descubrí entonces, podía parecerse mucho a la libertad.