Humillaron a la mujer del piso y mi esposo dijo una frase imposible

Nadie la llamó señora de limpieza. Nadie la hizo agacharse. Nadie volvió a hablar de ella como si fuera parte del piso.

Esa fue la verdadera celebración.

No las luces. No el mármol. No el vino.

Sino verla por fin caminar por su propio lugar sin pedir permiso.

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